
CUÁNTICA
Sagutxoa
Sagutxoa es una iniciativa de investigación que aplica computación cuántica e inteligencia artificial a neuronas obtenidas de los dientes de leche de niños con enfermedades neurodegenerativas raras. El objetivo es encontrar patrones ocultos de la enfermedad que abran la puerta a nuevas terapias.
La impulsa la Fundación The Walk On Project (WOP) junto a LKS Next y el Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), con el apoyo de la Fundación Eroski y un presupuesto de 120.000 euros para su fase inicial. Su nombre significa «ratoncito» en euskera y es un guiño al Ratoncito Pérez.
La investigación en enfermedades neurodegenerativas depende sobre todo de animales de laboratorio a los que hay que provocar la enfermedad. El salto a las personas es enorme, y muchos tratamientos que curan a un ratón no funcionan en humanos. Experimentar en el cerebro de un paciente tampoco es posible, por razones éticas evidentes.
En las enfermedades raras se suma otra dificultad. Hay pocos casos de cada una, y los datos que generan son masivos, heterogéneos y de significado desconocido. La computación clásica solo puede analizarlos simplificando y aproximando, sin garantía de llegar a la mejor conclusión.
Los niños donan los dientes de leche que se les caen, sin ninguna intervención ni molestia. La recogida se hace en todo el Estado con un protocolo estandarizado y con consentimiento informado para un biobanco público de la red del Instituto de Salud Carlos III. La pulpa del diente contiene células progenitoras de la cresta neural, que pueden convertirse en neuronas si reciben las señales adecuadas. En tres o cuatro semanas el laboratorio obtiene neuronas funcionales. Estas neuronas llevan la misma alteración genética que el niño y se conectan entre sí formando circuitos.
El trabajo se reparte entre tres socios.
El proyecto se anunció en septiembre de 2026 y está en su primera fase, una prueba de concepto con un número reducido de enfermedades. El equipo está recogiendo y generando datos, también de niños sanos para poder comparar, y ya ha comprobado que las neuronas obtenidas establecen circuitos de comunicación entre ellas. La primera iteración de resultados se espera en un año, y la validación de la metodología podría estar muy avanzada en dos.
Si el modelo funciona, el siguiente paso es industrializar el proceso y extenderlo a muchas más enfermedades del sistema nervioso. La meta sería crear un banco nacional de células de niños con enfermedades raras, con catálogo público y acceso abierto. Detrás está la Fundación WOP, que en 16 años ha destinado un millón y medio de euros a la investigación de enfermedades neurodegenerativas.
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