
Libro blanco
FINANCIAL ADVISORY
Las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) con menos de 250 asalariados son la columna vertebral de las
economías en el mundo. En la mayoría de los países occidentales, más del 90% de las empresas son de tamaño
pequeño y mediano. En España su penetración supera el 99%, en línea con la media europea, si bien, en el
caso español, la gran mayoría son microempresas de menos de 10 trabajadores y empresas sin asalariados
básicamente representadas por trabajadores autónomos.
El impacto social y económico de las PYMEs es incuestionable, siendo las mayores generadoras de empleo y
contribuyendo con un 62% al valor añadido de nuestro país. Sin embargo, su reducido tamaño las hace poco
productivas en comparación con otras economías de nuestro entorno y ello incide negativamente en su capacidad
de acometer las inversiones necesarias para crecer y ser más competitivas.
La experiencia en países desarrollados demuestra que un número reducido de pequeñas y medianas empresas de
fuerte crecimiento contribuye mucho más que proporcionalmente al crecimiento económico del país en cuestión.
Para escalar, dichas empresas requieren inversiones relevantes, principalmente de carácter tecnológico. Sin
embargo, su mayor perfil de riesgo hace que en muchos casos sean difícilmente financiables por la banca
tradicional.
El Capital Expansión, más conocido como Growth Capital en el mundo de la inversión, es una fuente de
financiación alternativa para las PYMEs que se materializa mediante la aportación de capital inversor en los
mercados privados o en los cotizados. Ello permite a las empresas en fases de crecimiento y expansión financiar
el desarrollo de sus negocios, generando valor y complementando o atendiendo sus necesidades financieras
no cubiertas por la banca tradicional. Para acceder a este tipo de financiación, es imperativo que las empresas
cumplan ciertos estándares financieros y de gestión que las hagan “invertibles”.
Por lo que respecta al capital inversor que financia a estas empresas, este generalmente proviene de inversores
institucionales (gestionado por fondos de capital privado) instituciones de inversión colectiva, grandes empresas
o inversores familiares de altos patrimonios, los cuales, a través de estos activos, pueden diversificar sus carteras
de inversión. En cuanto al inversor minorista, su participación es todavía reducida, siendo esta la gran asignatura
pendiente de los policymakers europeos para dotar de mayor liquidez y profundidad a estos mercados.
Durante los últimos años, el Growth Capital ha tenido un fuerte desarrollo en nuestro país. No obstante, todavía
hay un largo camino por recorrer, tanto en el mundo del capital privado como en los mercados de valores para
PYMEs. Su consolidación como fuente alternativa de financiación requerirá un esfuerzo colectivo entre organismos
públicos, instituciones, inversores y las propias empresas, que permita generar un ecosistema que dinamice el
flujo de inversión/financiación, contribuyendo a crear mayores y mejores empresas generadoras de valor
Seis grandes divisiones que integran conocimiento experto, tecnología y visión estratégica para acompañar a las organizaciones en sus procesos de transformación, crecimiento y evolución.