El desarrollo de un ecosistema sólido en tecnologías cuánticas en Euskadi fue el eje central del webinar impulsado en el marco de la colaboración público-privada liderada por GAIA y el proyecto red.es. La sesión permitió constatar cómo la región está construyendo una posición diferencial en Europa, combinando infraestructuras avanzadas, estrategia institucional y aplicación práctica en sectores clave.
La aportación de Aitor Moreno Fdz. de Leceta, responsable de Sistemas y Tecnologías Cuánticos en LKS Next, puso el foco en el valor estratégico de este momento y en el papel que deben jugar las organizaciones para no quedar relegadas en la próxima ola tecnológica. Desde una perspectiva ligada al modelo cooperativo de Mondragón, subrayó la importancia de construir a largo plazo. «Uno de nuestros objetivos es el legado: intentar dejar mejor que como nos hemos encontrado el ecosistema en el que hemos estado trabajando», afirmó. Esa visión se traduce en una apuesta por desarrollar una industria tecnológica con base local, capaz de generar empleo cualificado y atraer talento. Y en ese camino, identificó con claridad la tecnología que puede marcar la diferencia. «Hay una tecnología que nos va a permitir hacer esto: la tecnología cuántica«, señaló.
Su análisis partió de las limitaciones del modelo actual, especialmente en inteligencia artificial. Lo que hace unos años suponía una ventaja competitiva real se ha convertido hoy en una obligación de mercado, y el problema no ha sido adoptar la tecnología, sino no haber participado en crearla. El elevado consumo de recursos, la dificultad para representar fielmente sistemas continuos o la incapacidad de resolver problemas de optimización de forma verdaderamente óptima evidencian la necesidad de una nueva aproximación. «Nunca sabemos si el resultado es el escenario óptimo», apuntó al referirse a los métodos clásicos. Frente a esto, la computación cuántica introduce una forma distinta de abordar los problemas, más alineada con la complejidad del mundo real. «Necesitamos máquinas cuánticas para modelizar sistemas que son cuánticos por naturaleza», explicó.
El webinar abordó tres ámbitos principales donde ya se están produciendo avances relevantes. La computación orientada a optimización y simulación, la ciberseguridad mediante comunicaciones cuánticas y la sensórica de alta precisión. En los tres casos, el cambio no es incremental sino estructural, y las posibilidades que abre van mucho más allá de lo que los modelos tradicionales permiten.
Uno de los mensajes más relevantes de la intervención fue la traslación de este potencial al negocio. Lejos de plantearlo como un escenario futuro, Aitor defendió que ya existen resultados tangibles. «A día de hoy ya existe una ventaja de negocio«, afirmó, destacando cómo los modelos de aprendizaje cuántico están logrando mejoras directas de precisión y eficiencia respecto a los enfoques clásicos, incluso con menor necesidad de datos y recursos. En sectores como la logística, la energía, la conducción autónoma o los gemelos digitales, LKS Next ya está desarrollando proyectos reales, no solo investigación.
El posicionamiento de Euskadi refuerza este avance. La estrategia IKUR 2030, definida en 2018, ha permitido construir un ecosistema con activos diferenciales que no existían en el anterior salto tecnológico. La región cuenta con el ordenador de IBM en Donostia, con el mayor pool de licencias de acceso a hardware cuántico internacional a través de BiQAIN y, este año, con la primera máquina de annealers de Fujitsu instalada fuera de Japón, en Bilbao. Iniciativas como el BAIC, GAIA o BasQ y más de 36 casos de uso desplegados en distintos sectores industriales completan un ecosistema que ya funciona. «En 2026, los nuevos algoritmos de una nueva IA cuántica los estamos desarrollando desde Euskadi, con infraestructura local y soberana«, remarcó Aitor.
El debate, en ese contexto, trasciende la innovación tecnológica y entra en el terreno de la soberanía. La experiencia reciente con la inteligencia artificial ha evidenciado los riesgos de depender de soluciones desarrolladas fuera, y ese aprendizaje obliga a actuar de forma diferente ante el siguiente salto. El horizonte temporal es claro. La previsión de avances significativos en computación cuántica hacia 2030 marca un punto de inflexión que exige tomar decisiones ahora. «Nos quedan tres años: ¿vamos a esperar a que en 2030 nos vuelvan a vender las plataformas o vamos a hacer algo al respecto?», cuestionó Aitor, apelando a la responsabilidad colectiva del tejido empresarial e institucional.
La tecnología cuántica ya no es una expectativa lejana. Es una oportunidad en marcha que requiere acción inmediata. La diferencia entre participar en su desarrollo o limitarse a adoptarla marcará la posición competitiva de las organizaciones y de la región en los próximos años.
Accede al webinar completo aquí >> https://www.youtube.com/watch?v=tOZT4cTnku0
